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Ojos de marisma

Tus ojos verdes verdes cobijan como las marismas a las garzas. Y es que con su mismo verde brillan como brillaren las verdes ascuas. Como las marismas, que son puente entre el agua dulce y la salada es tu mirada desembocarme donde juegan la vida y la calma. Me miro en tus ojos como un niño. Te veo en tus ojos que me amas. Y el tiempo en mis ojos nos mira vivir tan despacio que no avanza. Como un balancín que nunca cae equilibrado como por magia. Como cuando vives los latidos y que parece que no sonaran. Como los momentos de bailar que son como besos sin palabras. Así miran mis ojos tus ojos como a dos marismas maravilladas. Mis alas se limpian en tus ojos como se limpia el alma en el agua. Mi vida brilla mejor y más fuerte porque lo mejor de ella refractas. Cuando ya se han ido tus marismas no vuelan tan felices mis garzas por eso aprovecho tu salobre: que mis alas queden impregnadas de tí; que mi aleteo se parezca a tu risa libre, de esperanza en el presente; que mi boca hable travies...
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El tiempo que no miente

¿Qué se han creído las palabras? ¿Se han creído que pueden  devorar al amor hacerlo suyo cuando el amor es patrimonio del tiempo y de la piel cuando el amor es lo que hay entre los minutos y si hablamos de segundos entre los segundos? ¿Cómo hablan de eso las palabras? No pueden. Quien hable miente. Como yo estoy mintiendo. La palabras mienten  pero al mismo tiempo ¿cómo se puede no mentir cuando los segundos dejan de caber en el tiempo, cuando el cuerpo coloniza el gran misterio  y de pronto todo es cierto y de pronto ya no hay dudas y de pronto es tarde y ya no hay tiempo porque el tiempo que existía, se esfuma? Debería de estar  prohibido volver  al conteo ya discreto  y no continuo de la vida. Debería. Qué bien se está  en la verdad que está entre los segundos. Qué mal vuelve uno a la mentira. ¿Qué se han creído las palabras con tanta malicia? El tiempo que se dice ya no vive. Qué paradoja es decirlo para que viva. El único tiempo que se vive es el ...

Días

Hay días  en los que uno se quedaría  a vivir como en las horas los instantes como en las olas la luna como en el verbo el gesto. Hay días en los uno se quedaría a vivir porque la vida entera vive en ellos. Imagen creada con ChatGPT, Leonardo AI y Photoshop  de ©Shathu Entayla

Volver al espejo

De pronto me estaba mirando al espejo tras meses como eones de autodesprecio Y no me vi. Vi a otro. Me gusté. Me pesé. Tenía más peso. Pensé "No lo entiendo. Y no me entiendo. ¿Por qué hoy puedo gustarme?" Entonces recordé la noche de sexo. Y descubrí que no me sobraba peso. Me faltaba deseo. Imagen creada con DeepSeek, Leonardo AI y Photoshop  de ©Shathu Entayla

Tener libido es de aliens

Leo una novela erótica. Me enternece la complicidad. Se ponen a follar. Me pongo nervioso. No cachondo, no. Nervioso como el gerbo que huye. Leo el polvo como leo un epitafio y me fuerzo a acabar el capítulo. (Aunque los nervios no querían). Una, tiene un orgasmo: vital y místico. Otro, no se corre pero: vital y místico. Se despiden. Se besan . Me enternece la complicidad. Acaba el capítulo. Cierro el libro. ... Me entran ganas de llorar. Acabo de leer sobre aliens. Los aliens no son de mi especie. Funcionan distinto. ... Me entran ganas de llorar. porque yo antes era un alien. Siento que nunca he follado. La parte de mi que folla se ha roto. Siento que nunca he querido hacerlo cuando siempre tuve luciérnagas en los ojos con los que miro todo. Algo de mi alma se ha roto. Y estaba en mi cuerpo. Y, dentro de mi cuerpo, en mis ojos. Algo de mi alma se ha roto. Algo vital y místico, como en ese polvo, que ahora es polvo de mis ojos. de ©Shathu Entayla

Amores singulares, en plural

Y mirarte a los ojos y morirme de hambre por querer abrazarte por bailar en tus lirios. Porque yo codicio  almas con la piel y no es lo mismo que codiciar solo las pieles. Porque quiero el calor que dan y no la sangre que tienen. Porque un alma sin viajar  a ninguna piel pertenece. Yo pertenezco a quien me quiere. Y viajo de mí para tí. Quiero anidarme en tí  como el rocío a la tierra como el calor a la piedra como un romance en abril Quiero enternecerme en soñar tu cobijo. Quiero enternecerme en ti y eso elijo. Quiero que seas ese lugar donde perderme y bailar sin pasadizos. No sé quién serás, y no importa. Si me amares, es lo mismo. Pero luego te miraré reflejando tu amor porque, aunque para ser amado todo cariño es prolijo, tu color para amarme cambiará los ojos con que te elijo. Ven a besarme y a abrazarme y viajaré rápido al suicidio. Porque matarme por elegir amor no es más que vivirme en otro sitio. Ámame, que eso quiero. Que cuando falta, de amor, alivio todo los ...

El resquebrajo

Y de pronto el resquebrajo que ya sentía sólo sirve para acabar de romperme, y los pedazos de mí se clavan en mi capacidad de dormir, de sonreír y de querer la vida. Yo, que siempre fui la Antígona que va a morir por lo que le importa pero que se desnuda para sentir el aire frío y sentir que está viva. Yo, la Antígona, que muere cuando su hermano muere por segunda vez, está vez en el destierro de su cadáver. Yo, como ella, muero. La vitalidad de Antígona se va en su muerte. Su muerte es su muerte. Pero mi muerte es la vida.  El resquebrajo es como un desprendimiento: había indicios, pequeñas señales que el monte iba a caerse, pero de repente se cae, y parece que nunca hubo aviso. O que daba igual que lo fuera, porque era inevitable. Parece un capricho de Dios. Parece que no había nubes de tormenta. Pero, de repente, todo es barro, todo es polvo. Todo es hiel. El resquebrajo ya no es tal. Ya estoy roto. Como están rotas las conchas de mar llevadas por el agua. Como el mimbre cuando ...