Tus ojos verdes verdes cobijan como las marismas a las garzas. Y es que con su mismo verde brillan como brillaren las verdes ascuas. Como las marismas, que son puente entre el agua dulce y la salada es tu mirada desembocarme donde juegan la vida y la calma. Me miro en tus ojos como un niño. Te veo en tus ojos que me amas. Y el tiempo en mis ojos nos mira vivir tan despacio que no avanza. Como un balancín que nunca cae equilibrado como por magia. Como cuando vives los latidos y que parece que no sonaran. Como los momentos de bailar que son como besos sin palabras. Así miran mis ojos tus ojos como a dos marismas maravilladas. Mis alas se limpian en tus ojos como se limpia el alma en el agua. Mi vida brilla mejor y más fuerte porque lo mejor de ella refractas. Cuando ya se han ido tus marismas no vuelan tan felices mis garzas por eso aprovecho tu salobre: que mis alas queden impregnadas de tí; que mi aleteo se parezca a tu risa libre, de esperanza en el presente; que mi boca hable travies...
¿Qué se han creído las palabras? ¿Se han creído que pueden devorar al amor hacerlo suyo cuando el amor es patrimonio del tiempo y de la piel cuando el amor es lo que hay entre los minutos y si hablamos de segundos entre los segundos? ¿Cómo hablan de eso las palabras? No pueden. Quien hable miente. Como yo estoy mintiendo. La palabras mienten pero al mismo tiempo ¿cómo se puede no mentir cuando los segundos dejan de caber en el tiempo, cuando el cuerpo coloniza el gran misterio y de pronto todo es cierto y de pronto ya no hay dudas y de pronto es tarde y ya no hay tiempo porque el tiempo que existía, se esfuma? Debería de estar prohibido volver al conteo ya discreto y no continuo de la vida. Debería. Qué bien se está en la verdad que está entre los segundos. Qué mal vuelve uno a la mentira. ¿Qué se han creído las palabras con tanta malicia? El tiempo que se dice ya no vive. Qué paradoja es decirlo para que viva. El único tiempo que se vive es el ...